El obispo de la Diócesis de Saltillo, Hilario González García, invitó a los fieles a profundizar en la experiencia del amor y la paz que brotan de la resurrección de Cristo, en el marco del segundo domingo de Pascua y de la fiesta de la Divina Misericordia.
En su mensaje dominical, que fue difundido a través de redes sociales, monseñor pidió a Dios que aumente en los creyentes los dones de su gracia para comprender la grandeza del bautismo, la acción vivificadora del Espíritu Santo y el valor redentor de la sangre de Cristo. Señaló que estas tres acciones divinas abren el corazón a la misericordia y permiten experimentar la paz y la esperanza de una vida nueva como hijos de Dios.
Asimismo, recordó el mensaje del salmo dominical que proclama la eternidad de la misericordia del Señor, subrayando que la resurrección de Cristo es motivo de alegría y triunfo. Destacó que Jesús es la piedra angular sobre la cual los creyentes construyen su proyecto de vida con seguridad y confianza.
El Obispo retomó también la enseñanza del apóstol Pedro, quien invita a renacer a una esperanza viva basada en la misericordia de Dios, capaz de fortalecer a los fieles ante las adversidades. Subrayó que la fe se purifica en la prueba y conduce a la salvación, alentando a perseverar con gozo y firmeza.
En su reflexión sobre el Evangelio de Juan, destacó el saludo de Cristo resucitado: “La paz esté con ustedes”, una paz que no proviene del mundo, sino de la misericordia divina que reconcilia y transforma. En este contexto, recordó la experiencia del apóstol Tomás, quien al creer proclamó: “Señor mío y Dios mío”, invitando a los fieles a renovar su fe en la resurrección.
Finalmente, llamó a construir comunidades de fe, esperanza y caridad, siguiendo el ejemplo de las primeras comunidades cristianas. Invitó a orar por la paz en el mundo, en sintonía con la iniciativa del Papa León XIV, y exhortó a ser instrumentos de reconciliación, diálogo y solidaridad frente a las guerras y divisiones actuales.
