El suministro de energía eléctrica no representa un factor de riesgo ni un impedimento para la instalación de nuevas empresas en Coahuila, confirmó Manuel González Zozaya, accionista del Parque Industrial 360 y expresidente de la Canadevi en la entidad.
Ante las inquietudes del sector industrial sobre la capacidad de la infraestructura de distribución, el directivo aseguró que el complejo cuenta con la disponibilidad necesaria para cubrir tanto la demanda actual como los requerimientos de futuros proyectos, manteniendo una coordinación técnica constante con la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Uno de los puntos críticos en la planeación industrial es la transición de la red general a la media tensión, que es el nivel de voltaje que requieren las plantas para operar maquinaria pesada y sistemas de producción a gran escala. González Zozaya precisó que, si bien la energía está disponible en el flujo general, las empresas con requerimientos extraordinarios -aquellas que demandan entre 30 y 40 megavatios (MW)- deben integrar en su proyecto la construcción de una subestación propia.
Esta necesidad técnica no responde a una carencia de energía en el parque, sino a la magnitud de la carga solicitada por el usuario. “Por la simple demanda, les requiere una subestación propia; pero las empresas que hemos captado ninguna ha tenido problemas con el suministro ni demandas futuras insatisfechas”, explicó el accionista, subrayando que la provisión eléctrica está alineada con el crecimiento proyectado del complejo.
La suficiencia eléctrica permite que los prospectos de inversión que actualmente evalúan su llegada al estado tengan la certeza de que sus procesos de manufactura avanzada no se verán interrumpidos por falta de infraestructura. González Zozaya enfatizó que los requerimientos de los productos y empresas que están por llegar se encuentran dentro de los márgenes de provisión que el parque y la autoridad federal pueden sustentar.
Se prevé que el dinamismo industrial en Ramos Arizpe y Saltillo mantenga su tendencia al alza durante el segundo semestre de 2026, respaldado por una planeación de infraestructura que anticipa los picos de demanda energética antes de la formalización de los contratos de arrendamiento.
