Tras asegurar que al subir al caballo se renuevan las energías, Liliana Salinas Valdés, integrante de la Escaramuza Internacional de Saltillo, lanzó un llamado a ver la charrería como un legado en el que se debe participar con amor y pasión, además de fomentarla y promoverla.
Entre sus múltiples actividades, sobre todo como presidenta honoraria del DIF Coahuila, Salinas Valdés, asegura que en ocasiones ya “se anda rajando” de participar en este deporte.
Sin embargo, la satisfacción y las energías que son renovadas al subir al caballo, son las que la hacen continuar.
Asegura que en ocasiones, llega cansada de sus actividades pero que, a la hora en que se sube al caballo se olvida de todo.
“Yo creo que es lo que nos da la energía para seguir adelante con nuestro día a día y mientras que Dios nos preste salud vamos a seguir”, indicó.
Sostuvo que en su caso, tiene como ejemplo a algunas de sus compañeras un poco más mayores las cuales se han convertido en su motivación, pues asegura que si ellas pueden, también ella podrá.
En su caso, dijo, a ella la vistieron de adelita a los tres años y luego fue invitada a participar en la escaramuza en 1974, aunque antes ya había otras participaciones.
Y así, lanzó un llamado a las nuevas generaciones para que esta justa deportiva se vea como un legado.
Pidió que se promueva hacia los hermanos o hacia los allegados para que sientan realmente el significado de la charrería.
“Aquí estamos sentados tres de los que fuimos fundadores de la Asociación de Charros de Saltillo”, comentó, al recordar la época antes de que Macario llegara a Saltillo y [sin que] le diera este gran impulso; “tanto el papá de Irma, el ingeniero Echeverría; mi suegro, Manuel Jiménez; como mi abuelo “El Rayito”, fueron los fundadores y vivieron la charrería con tanto amor y tanta pasión que eso, definitivamente, te arrastra”, concluyó.
